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Si querés aprender acerca de la procrastinación, dejá ésta lectura para después.

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Hola lector/@,

¡Espero estés super bien!

Introducción

En éste mundo, muchas veces podemos realizar clasificaciones de distintas cosas, y esas clasificaciones permanecen.

Definimos el objetivo de cantidad de contactos diarios, y ese dato que nos persigue todo el día – o toda la noche, dependiendo del cliente – tiene la capacidad de estar presente desde Abril hasta Septiembre, mínimo.

También podemos medir cosas y decir con firmeza matemática: estamos un 20 % por debajo de nuestro nivel de atención y servicio al cliente, o que el proyecto de mejora resultó en un incremento del NPS de 2 puntos (¡true fact!).

Y también podemos caer en la trampa de procrastinar, que no es ni más ni menos que dejamos algo para más tarde, sabiendo que no lo vamos a hacer más tarde. Y en el proceso, nos sentimos mal por haber dejado eso para más adelante – sabiendo que no lo hicimos y no lo íbamos a hacer.

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¿Parece un intríngulis, cierto?

Sip, parece incongruente. Nosotros, que manejamos miles de métricas y estadísticas, que lideramos equipos, que somos madres – padres – novi@s, concubin@s, amig@s o como prefieran identificarse en una función social y en los múltiples contextos que nos movemos.

Si uno indaga un poco online, va a encontrar información de todo tipo. Ésta nota es un simple aporte adicional, con la mirada de gamification. Obbbbvio. 🙂

El origen de la cosa

La procrastinación está fuertemente vinculada a los estados de ánimo negativo. Si vemos el nubarrón a un metro nuestro y no vemos el sol a un kilómetro, es que lo malo de lo actual me tapa – literalmente tapa – lo bueno que se puede lograr u obtener de esa situación.

Es como poner el balance al revés: tengo que hacer algo que no tengo ganas, pero más adelante me va a hacer bien – y no lo hago por el pensamiento actual de no querer, no tener ganas o por una incipiente culpa que aparece. Y que es lo suficientemente liviana como para no molestar tanto, pero lo suficientemente pesada como para saber que lo tengo que hacer.

Claro, algo así como ambos personajes en cada uno de mis – y tus – hombros: un/@ diabl@ y un/@ angel/ita (parece el nombre mal escrito, jajaja). Uno te dice que lo TENÉS que hacer, y otro que NO ES TAAAAAAAAAAAAN OBLIGATORIO.

Puesto de esa forma, se empieza a ver un poco por qué sucede y qué alimenta a la procrastinación: el entorno que no aporta, la mirada negativa sobre la tarea a realizar, el no dar ese pequeño primer paso para empezar a reducir lo pendiente, no avizorar un futuro mejor a partir de ésta tarea, y un sinfín de situaciones y orígenes que estén en la misma línea. Sin dudas que encontraremos un motivo o razón por cada uno de nosotros.

Al fin de cuentas, es una profecía autocumplida: me siento mal y tengo sentimientos negativos hacia tal tarea, la dejo para más adelante justamente porque elijo otras cosas primero, y luego del paso del tiempo vuelvo a sentirme mal por no haberla completado.

Lo curioso es que las otras cosas o tareas que elijo no siempre son mejores que la que busco dejar para más adelante. Pueden ser iguales o peores, pero tienen otro gancho o palanca emocional que hace que las haga.

¿Y qué tiene que ver gamification ahí?

No digo que todo, todito, todo, claramente no es así. Gamification está en partecitas de nuestra vida, lo advertimos o seamos parte del gran juego del dia a dia.

En gamification – también en liderazgo, gestión de equipo y muchas áreas de talento y de desarrollo de habilidades blandas – tomamos un concepto que se llama la teoría de la autodeterminación.

En la misma – casi como una fórmula matemática – podemos analizar a la motivación como un resultado. Y como un resultado de una cuenta: autonomía + maestría + propósito.

De qué se trata la motivación

Dicho de otra forma: la autonomía, la maestría y el propósito son una función directa que tiene como resultado a la motivación. Si autonomía crece, motivación crece; si maestria crece, …. y así.

Y cuando estamos en una situación de procrastinación, seguramente hay alguno de éstos tres componentes que no están empujando hacia arriba, sino seguramente hacia abajo.

¿Cómo bajo a la tierra la teoría?

Autonomía: ¿puedo tomar alguna decisión sobre hacer o no, o de qué forma hacer la tarea en cuestión?

Si es un no rotundo, autonomía baja y motivación… baja.

Maestría: ésta tarea que voy a realizar, ¿me va a ayudar a aprender algo?

Si es la vez 1.000.000 que hago lo mismo y no hay chances de aprender absolutamente nada (situación límite pero posible), maestría baja = motivación baja.

Propósito: aquello que tengo que hacer, ¿está en mi línea de valores personales?

Soy fanático de Rosario Central (mi equipo de fútbol) y me ofrecen el trabajo soñado en Newells Old Boys (la contra acérrima). Ni loco, nada va a hacer que pise ese suelo. 🙂 – quienes conozcan la pasión del fútbol encontrarán la analogía local.

Receta de abuel@

Si quiero mejorar mi motivación a algo, entonces tengo que mejorar su autonomía, su maestría o su propósito.

Si busco quitar ese velo de negatividad a la acción que no quiero realizar y dejar para más adelante – la exacta definición de procrastinación – entonces pienso de esa tarea: ¿qué puedo elegir o seleccionar de ésta tarea?, y lo vinculo a autonomía. Siguiente: ¿qué puedo aprender de ésto?, y lo relaciono a maestría.

Y por último y no menos importante, ¿esta tarea está alineada con mi propósito personal?

Hay equipo Rodrigo Borgia motivador de equipos

Ultimo comentario

«Uno cambia cuando el dolor de permanecer es superior al dolor de cambiar». La frase no es mía y si bien recuerdo quién me la dijo, lo importante es el mensaje: tu zona de confort te va a permitir permanecer ahí mientras tengas una buena palanca emocional para así determinarlo. Siempre hay un buen motivo.

Ahora, cuando realmente tengo que cambiar algo – y por lo general es una decisión importante de una serie de decisiones importantes – tengo que alejarme lo más posible del concepto de dejar para después. Y el entender cómo la motivación va a ser la disparadora de las acciones, sin dudas que tengo que ver cómo mejorarla y aumentarla.

Conclusión

No es por decir que la procrastinación se arregla facilito, porque justamente caemos en éstos contextos y situaciones por algún o algunos motivos – o ¡demasiados motivos juntos!

Y existe un gradiente muy importante de emociones y situaciones que nos invitan a dejar éso que tenemos que hacer, para otro momento.

El aporte que podemos hacer desde gamification – porque en todo encuentro jueguitos en mi cabeza – es que la motivación que te ayuda a sobrepasar los momentos de procrastinación, está compuesta por la autonomía, la maestría y el propósito. Conoce cómo aumentarlas y tendrás la oportunidad de hacerte mejores preguntas.

“Las preguntas de calidad crean una vida de calidad. Y las personas exitosas hacen mejores preguntas para obtener mejores respuestas “ del gran Tony Robbins.

Que tengas un excelente dia y gracias por tomarte el tiempo de leer ésta nota.